Ponerme al día sobre política es leer los periódicos, veo que unos sólo hablan de lo mal que lo hacen los otros; y cuando quiero investigar sobre esos problemas me encuentro que son: que a unos
les regalaron trajes o que otros aprovecharon un viaje oficial para sus gestiones. Y ésta es la politiqueria de nuestro Acapulco, y esos todos los temas actuales. Supongo que, con el tiempo, la crisis se superará y podremos hablar de política en vez de descalificaciones.
Lasy los políticos naranjas y amarillos. Saben que la ciudadanía les critica, pero no cambian. Toman nota, dicen, cada vez que hay abstención o el voto no llega a sus listas, pero la verdad es que sus agendas personales y sus agendas de partido están por encima de las necesidades reales de la gente. Sólo hay que mirar la lista de despropósitos de la última campaña (Walton-Convergencia, Gloria Sierra-PRD) releer los titulares y hacer una encuesta para saber si hoy, días después de las elecciones, los votantes conocen cuál fue el programa acapulqueño de los partidos PRD y Convergencia. Hay acapulco-escepticismo, dicen. No, lo que hay es un distanciamiento total entre unos y otros, y es evidente que esta situación se va a prolongar. Lo que es difícil de aventurar es cuál va a ser el desenlace de este divorcio. Los representantes de la ciudadanía deben cambiar y dar un giro de 180 grados. Dicen que esto pasa en todo mundo pero lo peor es que aquí también.
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