Andrés Mauro Campuzano Marquina
Desde su nacimiento en 1929, el Partido Revolucionario Institucional se dedicó a preservar la disciplina y unidad con fiel devoción y obsesión. Todo partido político busca la avenencia y cohesión en la medida en que se ve favorecido y tratándose de un partido hegemónico[1] sin una real disciplina y lealtad no podrá fácilmente mantener el monopolio político al que anhela.
En el año de 2005 el PRI en Guerrero pasó de la hegemonía a la oposición, la traición, la escisión de la familia revolucionaria, la desunión, la mala administración estatal (1999-2005), la perdida de la presidencia municipal de Acapulco (1999-2002), el inevitable desgaste de mantener el poder, la inconstancia, fueron algunos factores que propiciaron la derrota del candidato del revolucionario institucional, así tenía que ocurrir, así ocurrió.
L@s priístas estamos sumergidos actualmente en un profundo debate sobre la ruta que debe seguir el partido para lograr en una primera fase, su recomposición, empoderamiento y la recuperación del poder perdido. Existe una gran dificultad para admitir y divisar los errores y vicios que se han cometido, el espíritu autocrítico es débil, la falta de determinación para formar e impulsar a las y los jóvenes del partido ha significado una verdadera crisis, l@s jóvenes simplemente son requeridos en tiempos electorales, para la distribución de calcomanías, pintar bardas o simplemente con funciones logísticas en eventos a favor del candidato en turno.
En todos los partidos suelen establecerse dos tipos de liderazgo[2] el que surge de las propias bases del partido, a través de un arduo y paciente ascenso en el escalafón del partido – la talacha- se vuelven depositarios de las tradiciones más caras al partido. El otro liderazgo es el que consiguen fuera del partido, conquistando logros en espacios afines a la política como: académicos, periodistas, funcionarios, escritores, empresarios e incluso artistas cuyo renombre puede aportar al partido un gran capital de imagen y experiencia.
La gran interrogante de l@s priístas de Guerrero es ¿Para dónde vamos? ¿Quién se beneficia con la situación actual del partido? Indudablemente la recomposición del partido nos compete a tod@s, tanto a militantes como dirigentes. ¿Qué pasa con la formación de cuadros? Ante la deplorable administración municipal tropical vigente y
los rasgos todavía autoritarios y un velo de ingobernabilidad en el Estado ¿Dónde están los dirigentes del partido? La crítica es necesaria, en una democracia la pluralidad es sinónimo de garantía, ¿Y el tan anunciado gabinete sombra? Esta actitud pasiva les impide apreciar la sombría imagen que acumuló el partido en los últimos tiempos y que se instaló en la mente de l@s electores que han venido votando en su contra.
Se tiene que enfrentar la realidad del partido, por muy dolorosa que esta sea, para lograr un real y perfectible diagnóstico, realmente el problema se presenta cuando l@s priístas piensan que están viendo una realidad inexistente, de su manera correcta, sin realmente hacerlo. Incontables veces se han manifestado a favor de afrontar las cosas como son, creyendo que lo hacen, cuando en realidad simplemente, es su realidad utópica y alterna.
El PRI carga en su espalda un controvertido pasado, con múltiples estigmas, la recomposición y la recuperación del poder debe ser prioridad en el partido, la sensibilización y flexibilidad de l@s dirigentes se vuelve una urgente necesidad, deben hacerle honor al apellido del partido y mostrar realmente su “institucionalización”, democratizar verdaderamente al partido en Guerrero, pero sobre todo transparentar la vida del mismo.
El PRI desde la oposición, debe renovarse, el llamado a la unidad se antoja contraproducente pues ideológicamente esto es imposible, no podría agrupar sectores o corrientes antagónicas. Atrás debe quedar la simulación, atrás el doble discurso, atrás el autoritarismo, atrás la soberbia, atrás la corrupción. Se debe formar una nueva familia revolucionaria, plural, autocrítica, equitativa, moderna. Se debe pues construir el PRI del siglo 21.
[1] Partido único
[2] Crespo, José Antonio, “PRI: De la hegemonía a la oposición”, CEPCOM, 2007.
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